C.C.J en las ciudades
Huerga y Fierro editores, 2002

Selección de poemas

He soñado que era yo misma
Las ciudades

Noches de invierno
Reyes
La siesta de Mallarmé
Trampas de la memoria
1979
La Dogana
Cerca de Xanadú
El dolor que pone fin al dolor
Silencio
Sabbat
Medusa en Stonehenge
Luna de día
Shekina
El puente
Lamentación y elogio
Quiero abrir el abanico
Noches de antologías

CCJ en la pintura

De Stonehenge a Sedona
Arde Creta
La atleta
La teoría
El huevo de Magritte
Viviré lo bastante
Incandescencia de Kandinsky

En la montaña apacible

El iglú
Risa
Sí, le quiero
Amantes bajo tierra
Kilómetro cero
La montaña apacible

He soñado que era yo misma
ni alegoría ni símbolo ni metáfora de mí.
Despierto y sólo reconozco lo que no soy:
ni sufría exilio, ni maltrato,
no era esclava ni vendía mi cuerpo,
es cuanto sé de mí.


 

Las ciudades


I

Las mañanas radiantes, tus mañanas.
México, Nueva York, El Cairo, Múnich.

La luz del sol helada en Nueva York,
El Cairo de los dioses que son soles,
único sol radiante mexicano,
resplandeciente luz sin sol de Múnich.

Mi alma es un paisaje de este mundo.
Mi alma coronada entre tus muros.
Tus muros las ciudades de mi mundo,
mañanas de mis ojos tus mañanas.

Las tardes luminosas del Hipódromo.
El fin que fue corona del principio
en Estambul, que fue Constantinopla.
Las radiantes mañanas de tus ojos.

II

Mis ojos despertando tus ciudades,
la tarde oscureciendo mis mañanas,
la tarde sin tus luces coronada,
las sombras de la tarde entre mis muros.

Mi mundo sin tus muros coronado,
la soledad, el cerco sosegaba,
las sombras despejándose en mi alma,
las mañanas de luz en tus ciudades.

No hay mañanas triunfantes, tus mañanas,
sólo muros creciendo entre las sombras,
las sombras de tus tardes en mis ojos,
las noches de tu alma en mi mirada.

Corona de luceros mis ciudades,
la historia entre las sombras de la tarde,
mi alma liberada entre los muros,
recordando mi mundo y tus ciudades.

 


 

Noches de invierno

Nevaba sobre Eslava y Sangüesa,
nevaba sobre la blanca cama del apartamento.
Ninguno de los dos acude a la cita, ni al filandón,
ni a la quinta de Florencia. No se levantan.
Cae lenta sobre sus párpados la nieve,
enterrando las huellas de sus almas
por el lado oscuro y salvaje de la casa deshabitada,
por el lado soleado de los laberínticos pasillos.
Adios Lady Day, adios; bienvenido Lou Reed.
¿Dónde la salida, dónde las alegres riberas, los verdes prados?

 


 

La Dogana

Dar vueltas por la ciudad
sorteando las nubes,
revolotear sobre las cimas de las ideas
y de los estados infinitos
diabólicamente convertidos en palabras
por voces ajenas;
bordear enfebrecida todos los rincones
desde los arrabales a los tristes desiertos;
vagabundear por las sombras
contra todos los vientos
por mapas sin geografías...
y encontrar la tierra mágica,
pintada de dionisíacas constelaciones
libres y decadentes.

Me senté en la Dogana
sobre las rodillas del tiempo,
entre minutos de porcelana,
sintiendo o pensando un instante de vida
ya pensado y sentido por otros,
atrapada por la eternidad,
la seguridad fue una manta para cubrir el miedo,
el hado ciego que me revoloteaba.

Voy a disfrazarme de paje o Colombina
y discurrir por Venecia en carnaval.
Voy a deslizarme al otro mundo
atravesando muros y fronteras.
Sólo quiero lo que parece ser.

(1977-2000)


 

Cerca de Xanadú

A Eduardo Blázquez

 

Las tres diosas del sueño
dejan caer sus rizos de verde espuma
por el balcón del tiempo.
Muestran sus cuerpos desnudos
con tal descuido
que las nubes salen a contemplarlos.
Nacidas sin fe, libres de arena atrapada al mar,
miran febriles el vacío del dios,
la cueva del fatuo, el pecado.
Una de las diosas vuelve los ojos
y la profundidad se cubre de enredadera.
La diosa quiere ocupar el lugar vacío.
Enloquecida, furiosa
hace girar con violencia
manos, cuello y cintura,
intentando descifrar el misterio de la cueva,
el secreto oculto en el ramear del laurel y los cipreses.

De escarcha fina y estrellada relumbran sus pies en la noche,
cinco plumas azules aletean nerviosas al compás de luciérnagas y luminarias.
Un solo gesto,
tres palabras repite,
siete santas sílabas,
nueve golpes
y su mágico reflejo sobre el agua,
sube a las cavernas doradas de la mañana.

Agosto de 1977 y del 2000

 

El dolor que pone fin al dolor


La voz del dolor abre la puerta,
comienza el no saber, el "soy un fue y un será y un es cansado";
ni cuerpo ni deseo,
la voz del dolor acorralando, el ruido,
el furioso zumbido en las sienes,
la cara sin cara, sin expresión,
el silencio y nada más nada.

Una parte de ella asciende

El dolor de su dolor,
el dolor profundo dentro de ella
mientras él lo liberaba.
La vergüenza, el fracaso, la opinión
y la insistente figura de su dolor
clavada en las entrañas.
El dolor de él, su acabamiento,
el "todo soy ruinas, todo soy destrozos", que repetía;
las palabras anidando dentro de ella, reproduciéndose,
mutaciones de sí misma, metamorfosis instaladas
que se extendían, apropiándose de su cuerpo:
dolor afincado, dolor propietario, dolor inquilino, silencioso allien.

Otra mañana sin ser,
herida en una esquina de su propia casa,
dormida despierta, soñando en vela:
soy el instante anterior al sonido de la puerta,
soy lo que queda del silencio,
el dulce sueño de los muertos,
soy el límite y el perfil,
la nada hasta que diga "ya sé quién soy".


 

Silencio

Silencio todo el día;
en el abismo de lo que no
la vida se apaga.
Vive en las habitaciones sin nombre
donde nada se define después del dolor.
Fue por no hablar,
el silencio le borró de la vida.
- Nada de palabras, inefabilidad,
el lenguaje es ficción, las palabras sombras, y bla, bla...
Vive en el silencio, en las salas del vértigo,
donde se desintegran las ideas.
"¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?"
Quiso decirse y su memoria le odia,
larga noche y largo día
donde el silencio callado, donde la soledad sonora.


 

Sabbat

Cada fin de semana un segundo de vacío.
La actriz representa todos los papeles
heroína, dueña, esclava, sonríe siempre.
Cada personaje va cayendo, mientras aprende la risa,
crecen voces en su interior
envolviéndola en círculos luminosos,

Gestos ajenos anidan,
nadie es ella, ninguna yo,
vamos enajenándonos.



 

SHEKINA

En este verde y rocoso valle, Shekina,
tu sombra proyectada por Dios me sobrevuela,
alienta mi corazón y da alas a mi pensamiento.
Levanta tu velo negro Shekina,
pon voz a tu cara y diles
que no busquen la aventura en nuestro cuerpo.

Tu historia de mujer, seductora de ángeles,
qué breve y frágil ha sido,
qué alargado espacio nos dejas habitar a las que no somos tú.
Hoy no recibes y calla tu corazón abriéndose,
hoy torre de babel tu estampa, torre solitaria,
la que fue imagen femenina del Supremo
hoy creación destructora, no negativa.


 

EL PUENTE

a La Bella Durmiente

No dormiré hasta que me beses.
Las zarzas cubren el palacio de sueño,
pero no dormirá, ni tejerá tapices esperando,
no se perderá por el camino del bosque,
ni inventará juegos en el laberinto.
No beberé en la calavera de mi amante.
no pactará, no jugaremos,
ni paseará su delgada silueta,
como rayo de luna, fantasma del hambre y la locura.

Ellas quieren conocer su tiempo y las leyes que lo rigen,
la piedra lunar y el jardín botánico,
la física, la arquitectura y poner el precio.
Falta espacio, los contenidos se acumulan,
algunas han nacido dos veces,
tres vidas descubren.



 

Lamentación y elogio

Para Alejandro Sanz

Anuncia a todos que vivo de veneno hechizado
reina de los pactos con los hombres,
tus labios de viento me ofrecen mares,
reina de las alucinaciones,
tus grandes ojos alimentan peces,
reina de los amaneceres plateados,
tabla de sacrificios, demoledora y justiciera
anuncia a todos que vivo sin ti
y renuncio;
ley de leyes tu alma, la más apacible, la seductora,
la de la dulce sonrisa propicia a la creación,
niña de las cadenas y de todas las ataduras,
cuerpo de árbol, cruz y cornamenta de ciervo
amo de ti lo que soñamos juntos
y renuncio;
mi primogénita,
latente mutación de tormenta,
compañera del cíclope, loba herida de London,
compositora de errores, la transparente...
renuncio al color amarillo blanco que fui,
-fuente brotando de tu vida, sol, amiga-,
renuncio para asegurarte, seas quien seas,
este es un canto de duelo, no un dulce lamentar.

Pero, ¿y si fuera ella?
la cabeza que espantado me hace huir,
y si fuera ella,
mi reflejo, mi pensamiento bueno,
mi idea reparadora, si fuera ella...
reina de mi alma, compañera de lo innombrable, vengadora de mi dolor,
señora de los vértigos y de los estados infinitos...
si fuera ella... estaría obligado a modificar los diccionarios,
a conjurar el significado de las cosas...
cambiaría de ciudad si fuera ella...
buscaría su paraíso, propiciando el desarrollo de su ser,
si fuera ella..
Mi cabellera va creciendo como un muro sobre los ojos,
enredadera que me ciega, madeja envenenada sobre mi pensamiento,
ceguera silenciosa en la que vivo ... si fuera ella...


 

Quiero abrir el abanico

Quiero abrir el abanico,
tantos arcos vibrando, tantas flechas
sin conocer su destino, Diana cazadora
no sabes hoy las claves de tu corazón,
centella diana ardiendo, enigma sobre la fuente
de agua pura y cristalina que nos purifica,
allí donde habita el olvido.

Bebe nueva vida abanico abierto,
vamos de lo sacro a lo profano
al mundo sin prohibiciones
donde cambiar no paraliza los sentidos.
Mueve el abanico, blanco y verde sobre la cara,
alegría y vida para los amantes y amigos,
mientras nada queda de ti misma,
mueve el abanico, el agotamiento no marca el final
nada acaba por cansancio,
no así la vida.

Presa de mis piernas, agito el arco,
las posibilidades del verde al blanco del cielo.
¡Más ejercicio, grito, cansad mi cuerpo para aligerar mi conciencia!
Muevo el abanico, sube la tensión, carrera de la fortuna mi vida,
vacío enriqueciéndome, vacío éxtasis,
vacuidad del desierto al aire de la vida,
abanico abierto, agotada y libre,
feliz creación.


 

Noches de antologías

Noches de antologías y colecciones,
danzas de lluvia y muerte en la biblioteca,
lo sagrado, lo mil veces repetido, el ritual
que congela el tiempo, persiguiendo los significados.

Celebran el misterio donde la mujer da la vida,
el hombre el sentido.
Teatro de la locura, bailan sin compás, descomponiéndose
salvajes y tiránicos, olvidando lo aprendido,
los ejercicios de meditación, el recogimiento.
-"Vamos juntos a dar sentido a la vida", dice ella.
"Primero acumularemos para recopilar
y seleccionar después" pactan.

¿Qué están sacrificando, allí donde inmolados
consumen sus nombres?
Rincón dormido, lugar del maleficio protegido por la palabra,
lugar sagrado, guardadles la voz que merecen.

Repiten el sacrificio de prohibiciones,
imágenes de cera tratando de someter la pasión,
resuenan himnos y cánticos.
Todo es lenguaje en el espacio de papel sagrado,
todo placer hecho de palabras y nombres propios,
amante y madre permanecen ajenas,
el interior participa sin entregarse,

yo, en trance ahora, gotas de sudor
gozo
perfumes de cristal atraviesan mis ojos
y gozo, yo, única, ensimismada,
gozo.

 


C.C.J. en la pintura

 

De Stonehenge a Sedona

Es este el círculo de piedra
en el que desaparecen mis intuiciones,
no la decepción de los sueños,
sino el corazón y la memoria
en símbolos y vestigios de ricas grafías.
Veo el mundo en este círculo traidor de megalitos.
Diez sacos de opio, cinco de sal
sobre esta tierra viva,
veinte unidades de azote para estos campos.
Veo el mundo material abierto ante mí,
mundo silente donde la personalidad se pierde en lo infinito,
en estas cuatro runas,
en lo que queda de la naturaleza y del arte.

 

Arde Creta

I

Las cigarras han cruzado la barrera del sonido,
estalla mi voz y la fuerza del viento arrastra
el alma por la larga garganta de Samariá.
Mi cabeza, Orfeo, rota
metamorfosis de roca mi cabeza Orfeo.
El castigo fue no volver la vista atrás.
Veo mi furia de medusa através de la Garganta,
correr mi alma escapándose en veloz carrera
por el laberinto, Creta, laberinto a los doce años
en la garganta de Samariá el viento se llevó mi alma,
el mundo interior fue desperdigándose, garganta,
laberinto, mi cabeza desintegrada, veloz carrera
hacia el fondo del mar.
Orfeo tu cabeza es ahora mi roca
mi playa Son Saura, sosiego de colores alentando los ojos.

II

Agosto del 96, doce horas caminando,
doce persiguiendo lo que quedó de mí por el Mall,
Washington, laberinto de pinacotecas,
busco, me busco, tuyos Füssli y Odilon Redon,
todos nos pertenecen ahora,
voy por el laberinto de las pinacotecas buscando la mariposa.

III

Perseguidos en el jardín,
mi hermano y yo, por una negra mariposa.
Miedo en las salas del quirófano,
cuéntame tu recorrido por los laberintos sin memoria,
luces frías y azules,
mientras tu cabeza recorre minuciosa
los hormigueros del laurel, pinos y lilas,
sube las escaleras, la mimosa, el membrillo, las moras,
banco, fuente y peces de colores,
cuéntame tu recorrido mientras lo único humano
es la tensión en tu brazo.

IV

Qué mariposa gigante reconocí en tu casa Linda,
gigante como Pensilvania, gigante como María,
sin fronteras Gabriela ni muros Beatriz,
gigante como la amistad que me brindasteis.
Voy con los ojos vendados por el camino de Sos a Liri,
una mariposa me prestó sus alas,
libélula de la noche, amatista y fuego,
volé, volé por el camino de Sos a Liri.



 

Viviré lo bastante


Nos alimentamos de palabras,
luego soñamos con colores,
los más puros van anidando en la memoria,
ayer el blanco y el amarillo
hoy el verde y el azul.
Palabras alimento, oxígeno directo a mi cerebro,
puedo hablar sin consideración,
decir rojo y negro para los estados de incertidumbre.
Ideas tiranas,
vivo con algunas cosas que se niegan a ser,
la diferencia las difumina,
son transparentes e incoloras,
las nombro mil veces pero me dominan,
me dejan atrapada en lo aparente,
viviré lo bastante para encontrar una personalidad.



En la montaña apacible


 

El iglú

 

Construyo un edificio blanco y amarillo
sin más matices que unas cuantas líneas superpuestas,
elevo pirámides, bloques de granito, esbeltos menhires,
circunferencias, capiteles, bóvedas.

Las mujeres siempre sus nidos,
limpiando y ordenando el color y la forma,
son la reserva.
Vivo en un iglú blanco nacarado,
espacio helado sobre la nada,
reina la nieve bajo esta piel caliente,
en cada luna toma ventaja la vida.
Silencio ártico mis arterias arden
dictan sus imágenes las voces de hielo en la noche polar,
las estrellas hablan, me voy adaptando.


 

Risa

Cerca del amor y del humor
la risa protege
limpia del llanto.
Risa contra todo lo enfermo,
risa contra todo lo que muere,
cuando el destino viene vacío
risa recompensa.


Sí le quiero,
su cuerpo pasó volando sobre mí
confundida nube a su aire respiro
sin vida propia.
No le quiero,
su cabellera es un muro
creciendo sobre mis ojos,
cegadora y altiva consigo ver tras el ejercicio.
Sí le quiero,
se lleva el alma y las estaciones,
construye su casa sobre mis cimientos,
pulveriza estas raíces.
No le quiero
vacío sin sonido donde esconderme
solitario pez en la enramada del que me defiendo,
empiezo a oír con ejercicio.
Si le quiero

 

Amantes bajo tierra

Esperan reunirse bajo tierra,
nueva vida después de la muerte,
feliz disolución en el reencuentro,
polvo entrelazado por el que juntos fluir.
Telus adorada, concédeles el reposo húmedo y vivificador.

-Por el laberinto de la vida llegaremos al pantano,
bajo la torre nos encontraremos, ya deseo la muerte.
Protégenos bajo tu manto, madre tierra, dulce cobijo.

Manos y piernas extendiéndose hacia los límites,
dóciles el humus y la arena facilitan la unión,
liana soñando dimensiones eternas,
suave presión sus dedos por el tronco y los brazos,
dulce presión entre los dos creciendo y desarrollándose.
-Mi deseo ya, ahora, de la muerte.
Así se despiden, amantes en la esfera del Bosco,
de cristal sólo aguardan minutos de vida,
eternidad de muerte deseada.

Pero los tiempos han cambiado, vienen las mutaciones,
pruebas de laboratorio donde los elegidos no mueren,
magia contra las leyes de la genética.
Les inyectan el rojo y el verde, la leche de coral,
la espuma de los árboles centenarios,
el rocío de las espadas,
la sangre del oro que les hace eternos.
El arcoiris corre por sus venas tensando los nervios,
parcial muerte de mutación progresiva,
fluye azul el veneno immortal, la transformación,
el vacío de parte del ser y la fatal condena:
-No llegaréis a morir, esclavos de vuestro tiempo.
Sois eternos, larga vida a los mutantes,
actuad ahora sobre la tierra y en el aire,
por el agua luchad y dividiros, no os unifiquéis.

-Jardín soñado bajo tierra, mi Xanadú,
viviremos de tu rica alma y de mi alma sabrosa,
bajo tierra nos alimentaremos, tu cuerpo creciendo hacia mí,
el mío fijándose a ti como alimento tú de mí y mi yo del tuyo.

Fuego por sus venas, río azul por su memoria acumulativa.
Los años van encerrándoles, autómatas esferas de metáforas
son agua y aire, vida cotidiana sin reflejo en cosa alguna.
-¡Liberadles con cruces y espejos!, gritan los amigos.
Sangre de oro por sus venas, fatal inmortalidad,
no os acerquéis, son mutaciones perversas.
Se acabó la esperanza, dulce condena,
dulce maldición, dulce metamorfosis de poder:
si la tocas, nube radiactiva sobre su cara de serpiente,
pies de águila, si la tocas, cuerpo de alacrán,
lengua de veneno que adormece y mata;
en él mutación de silencio sus ojos de medusa
si le miras, acróbata de palabras,
sintagma viviente de autómata callado si le miras,
sus ojos transforman en hielo los pensamientos humanos.

-Nos encontraremos bajo tierra, viva la muerte...
Las palabras acordadas son un susurro en la distancia,
memoria de imposible ejecución, de venganza y desarrollo del poder
en dolorosa mutación de amantes condenados a vivir eternamente.
Rabia y dolor generando energía,
sangre de coral vivificando sus venas,
leche de queroseno encendiendo sus cuerpos.



 

Kilómetro cero


Esos hombres empujan un muro de cristal,
las mujeres caen en las células,
ahogándose en el citoplasma.
Una fría habitación metálica sirve de recreo,
la imagen está ahí delgada y firme,
acumula sensaciones de las que vivirán otros.
Es su función, larga vida al cuerpo inanimado.
Sobre la columna actúa el pensamiento,
todos hacemos nuestros los signos.
Enigma del oráculo déjanos ver.

Estas sensaciones no son mías,
túneles del viento más allá de la luz para escapar,
arena caliente y nieve frente a la hacedora de ideas
soplo de vida para esta vida artificial.
Estos sentimientos no son míos,
tiempo para bucear entre las píldoras
y los líquidos de las redomas.
Fausto y su perro sorteando fuegos fatuos.
Estas emociones no son mías
es la magia de la luna despertando a los pájaros,
a los lobos, a las mareas,
es esta explosión de vida que rompe
lo que de imagen soy y me libera.

 

La montaña apacible

Azaleas de seda blanca como en una tela china
adornan estos caminos de búsqueda.
Laberintos de gruesos ginkgos,
bosques de secuoyas donde mirar el fuego
hasta que se extinguen las tinieblas del interior.
Los árboles viven
como en el poema de enero del setenta y siete
tras ver El bosque de los abedules
y enamorarme de la luz y los silencios,
la magia y la secreta palpitación del bosque.
Todos versos sobre sensaciones,
versos irracionales y jóvenes.
Expiro compasión
Inspiro alegría.