Hacia
Esmeralda
El gaviero
ediciones, 2004
Selección de poemas
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El bosque de los abedules |
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Encuentro con artistas |
La, la, la
Ahora que doy forma a las cosas vivo mejor,
me dejo soñar y me traduzco, y estoy olvidada,
todo ha desaparecido, como el exterior,
pero vivo mejor,
ávida de mí no me comparto,
soy para mí, de mí, conmigo
Curso de verano
Así suena el mundo,
con ritmo visual y sonidos concretos
que limitan su narrativa.
Schönberg imagina paraísos de música,
espacios de formas audiovisuales
donde montados en los sonidos
visualicemos el viento, las luces, el compás
y vivamos sobre el aire,
sobre lo visual del aire.
La primera representación del sonido creó la idea
y sigue hoy alterando nuestra conciencia,
los objetos pierden su significado,
tantos sonidos, tanta percusión...
alguien en mi interior,
una voz metálica brota rítmica:
salta, soy tu enemigo

Bailad al son del guitarrista
Llevan varios días muriendo los cuerpos de los jóvenes,
por la negra pista del negro café,
por el suelo y la sucia escalera de caracol,
la sangre no ha dejado señal,
sino una morada vacía donde escuchamos:
cuánto cuesta morir,
cuánto cuesta morir...
Las almas de los jóvenes supervivientes
deciden cruzar el puente de esmeralda
mientras sube la marea verde,
pero no conocen los colores de la vida y llega la noche,
sólo oyen un humo negro y dulzón susurrando:
Bailad al son del guitarrista,
bailad los ritmos impuestos...
Conseguiréis el fuego de la vida
al llegar a la ciudad de escarcha.
Atravesamos la Montaña Elefante,
el alma desnuda del hombre,
navegamos por las serpenteantes islas de nieve
hacia la ciudad de espejos,
y vemos a los bailarines,
bailad, cantan, bailad al son del guitarrista.
Imaginamos poseer sus brillantes cuerpos,
uno, único, sin luz, dirige el baile
interrumpiendo el intercambio,
le vemos detrás, dueño del ritmo,
nunca dejará las sombras
El viento
El viento es el escultor,
se recrea en las formas del mundo,
eliminando aristas, erosionando.
El viento viaja por las constelaciones
entre los cuerpos galácticos de esmeralda
sin encontrar dónde remansar en aire.
El viento se ha quedado en la ciudad,
domina las cosechas,
mueve los mares a su antojo,
coloniza los pensamientos,
nos hace elocuentes, volubles, locos.
El viento ha conseguido dar claridad a nuestra conciencia,
disminuyendo las posibilidades de acción

El agua I
Los conceptos señalan el movimiento,
difunden entre nosotros la fe en la palabra
y en esta dolorosa penumbra
nos liberan de los juegos mecánicos.
La ceguera de los tiempos
que nos ha tocado vivir,
su confusión, nuestra fugacidad y la incertidumbre.
El agua, que a todo se adapta,
su música y su líquida escritura,
todo lo que queda del misterio en su profundidad
ha comenzado a sembrar estos campos de amapola
El agua II
Es el agua y su ciudad,
todos los caminos recorridos hasta aquí,
el agua de esmeralda
sobre un horizonte desértico,
tantos caminos recorridos
y ahora que aquí estamos
todo queda por hacer.
Veo lo que está enmarcado:
la ciudad de las aguas,
veo sólo el color,
ocres pálidos sobre la tierra de fuego,
algunas formas visitadas por el viento
y el silencio de los sonidos,
todo queda por hacer
El eco
"La pared de este poema se apoya en mí"
- Denisa Comanescu
La Historia Antigua nos ayuda a organizar el espacio
para levantar un nuevo centro
las paredes sirven de eco,
devuelven el sonido de las grandes arquitecturas.
Vosotros queréis abrazar fragmentos entre ruinas
y respirar el vértigo de la melancolía,
pero las emociones se solidifican.
No es la nostalgia, ni el desorden,
es la pérdida del centro y de la historia,
es la dificultad para cumplir la misión,
el deseo de encontrar el sentido.
Nosotras olvidamos las tinieblas,
las noches de jardines y laberintos,
no estamos aquí, ni estuvimos,
pero nos atrae el enigma de este viaje interior;
la misión no será colectiva