Julia Barella

Medusa

Otra vez la espera,
la imagen de culpa brillando en su escudo.
La transformación aligera mi conciencia,
verme en sus ojos, en el error.
Me confieso exento de vanidad,
convivo con las dos caras,
una estática de sal, otra teatro y creación.

No es Bath liento y niebla en la plaza desolada,
son las piedras de Stonehenge
en esta memoria que hoy nos asiste.
No hubo conjuro al toque de centella
ni adobados vinos,
este poema avisa de dos memorias,
no hay rival ni señal de vida.